23 de junio de 2011

Diario personal

¿Qué hacer cuando sientes esa impotencia que te obliga a decidir entre tus amigos y tu pareja?
Eso es lo que a mi me pasa.

Hace dos años, uno de mis amigos y yo tuvimos un “rollito de verano” el cual se extendió hasta noviembre. Yo acababa de empezar la universidad y había tenido mis primeros exámenes parciales, los cuales no habían ido nada bien, y fue entonces cuando empecé a tener ataques de nervios que me ponían enferma hasta el punto de no poder tener a nadie a mi lado.
Por aquel entonces tenia varios amigos a mi lado: Alba, Eva, Jon, Elena y Miguel. Este ultimo era mi “rollito” y cuando tuve aquellos problemas con los nervios me dejó, aunque de no haberlo hecho el lo hubiera hecho yo.
Yo le quería, quizás no como pareja y solo fuera como amigo, pero algo de él me gustaba (aunque no sepa el que, algo había), pero aunque en ocasiones yo pensaba que podía que de verdad yo le importara, muchas otras veces simplemente parecía que para él yo era su amiguita con la que podía liarse cuando quisiera.
Un mes antes de dejarlo, Miguel nos presento a todos a dos amigos, Eneko y Daniel, los cuales aun sin saberlo ellos, eran candidatos como pareja de Eva. Todo salio mal porque aunque a ella le gustara uno, a ninguno de los dos les gustaba ella, de hecho, a Eneko le gustaba Alba.
Con el tiempo, tras algunas relaciones fallidas de Alba, acabo terminando con Eneko, y de mientras los problemas entre Eva y yo crecían, aunque sin saber yo muy bien porque. Poco después de que Alba y Eneko empezaran, yo volví a intentar tener algo con Miguel, otro “rollito” aunque ya no me sentía apenas atraída por le y simplemente fue para probarme a mi que era mas fuerte de lo que parecía. Después de unos meses juntos, Alba y Eneko dejaron su relación sin sentido, y mas tarde Miguel volvió a dejarme a mi, esta vez porque según el, estaba estresado por selectividad, aunque mas tarde dijo que no era él quien tenia juego ocultos con nadie, refiriéndose al buen rollito que había entre Eneko y yo.
Era cierto que a mi Eneko me gustaba, pero eso no quería decir que mi relación con él no fuera mas que la de unos amigos. Aun así esa misma noche, pocos minutos después de que Miguel y yo termináramos nuestra “no-relación”, volvió a buscarme, y a intentar besarme. Gracias a mis amigas, lo dio casi por imposible, y pasadas unas horas, tras unos sucesos que preferiría no recordar, la persona que vino a apoyarme cuando mas lo necesitaba fue Eneko.
Después de unos días y después de ciertas circunstancias, Eneko y yo empezamos a salir.
Al principio, nuestra relación era un tanto estática, porque lo que en realidad hacíamos era conocernos mejor. Con el tiempo nuestra atracción inicial se fue convirtiendo amor. Pasamos algún que otro mes bastante difícil, pero aun así, nuestra relación lo único que hacia era ir fortaleciéndose.
De mientras, Eva había vuelto a enfadarse conmigo por razones mas bien estúpidas, pues poco después de empezar mi relación con Eneko, tuve ciertos problemas en mi amistad con Miguel.
El tema de todo esto, era que a Eva le gustaba Miguel cuando Miguel y yo empezamos, y lo que parecía era que ella lo que quería era que Miguel se fijara en ella, pero por suerte o desgracia, él aun seguía tras de mi.
Al mismo tiempo la amistad de Eneko y Miguel iba decayendo por el carácter de ambos
Al final mi amistad con Eva termino en cenizas, igual que la amistad entre Miguel y Eneko.
Y así es como llego a mi situación actual.
Ambos son orgullosos y muchas veces inmaduros y aunque Miguel no me llegue a condicionar, se comporta como un tonto el 90% de las veces, creyendo que el es el mejor, es decir, siendo un estúpido egocéntrico.
Sin embargo, Eneko no soporta que estemos los tres solos, porque si estoy con ambos a la vez, no son capaces de hablar los dos en una conversación, es decir, o hablo yo con uno o hablo con el otro.
No se que hacer. Se que los amigos son importantes, pero Miguel no es que se merezca mucha amistad después de haberse liado con Alba mientras Alba estaba con Eneko y yo estaba con Miguel.
Se me quitan las ganas de hacer cualquier cosa, hoy ni siquiera tengo ganas de salir a las sanjuanadas, porque había quedado con ambos, aunque a diferentes horas para poder estar un rato con mi novio antes de estar los tres juntos.